Mientras preparando las cosas para la última fase del proyecto que estamos desarrollando: Kadiri, allí hay un colegio de niños sordos, además de otros centros. Ahí dos semanas... y ya quedará finalizar el trabajo técnico como memorias, informes y comenzar los preparativos para el regreso. Los próximos días pertenencen a ir-cerrando-cosas-pendientes...
Me preguntan si regresaré, mi respuesta es una sin-respuesta... nunca se sabe, siempre tengo la opción de regresar, y de ello dependerá de muchas cosas, si bien... tengo el futuro para el regreso: para visitar RDT (por cierto se pronuncia ar di ti) o para aportar trabajo.
Si algo sé es que las cosas en mi tierra no han cambiado, y no sabría explicar a que tipo de cambio me refiero, si bien... sé que hay nuevos proyectos, nuevas ilusiones, y una continuación de la sonrisa que me llevaré de aquí. Si algo puedo decir como verdad absoluta es que he sonreído más que nunca, y ese es el mayor regalo que me voy a traer de mi estancia en Anantapur... algo que agradezco enormemente. Parece que me marche mañana, y no es así... que todavía quedan días de sol y sudor, de sonrisas y lágrimas de... risa, de trabajo y alegría, de conversaciones profundas y mucha calma.
Marzo es el mes de las despedidas, se marchan muchxs voluntarixs, aunque es cierto que siempre hay una bienvenida y una despedida en el día a día en RDT.
Hoy echo de menos la lluvia, un poco de lluvia...
el frio, un poco de frio. A mi casita le da el sol gran parte del día... los ventiladores trabajan a destajo...
¡Hasta pronto!
Encuentro con Anna Ferrer
sábado, 20 de febrero de 2010
Anoche nos reunimos lxs cuatro sordxs que hay actualmente en RDT y Miriam una cooperante con Anna Ferrer, los nervios eran patentes por mi parte, y la verguenza me podía, jopé! Ella nos contó anécdotas e historias, que quedaran en mi recuerdo siempre. Nos preguntó que hacíamos cada unx, y opinaba sobre ello. Gracias a Sara, que logró una cita con ella, cosa nada fácil en estos momentos. Después nos fuimos a cenar a Anantapur lxs cinco, para despedir a Amaia, que se marcha esta noche... disfruté lindo con la cena a pesar de que... ¡picaba! Poco a poco, me voy acostumbrando a la pimienta, de hecho me gusta.
Miriam, yo [ai, mare que cara, creo que picaba lo que comía], Luis, Amaia y Sara.
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